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sábado, 28 de febrero de 2015

365.

365.

Peter metió la mano en el bolsillo derecho de su mugriento pantalón, sacó un cigarillo, lo llevo a su la boca y lo encendió como de costumbre… como cada vez que surgía una discusión entre nostros.

-Amanda, no puedes abandonarlo ahora, joder. Si no volvemos a pagar los impuestos… nos embargan la casa, nos la quitan. Esto es lo único que nos queda.- Los gritos y golpes de sus nudillos contra la mesa de la cocina retumbaban en mi cabeza, pero estaba decidica.

-La decisión ya esta tomada, estoy harta del bar, de mi jefe y de los borrachos que miran y toquetean, merezco algo mejor donde trabajar.- La idea de renunciar y abandonar ya me rondaba en la cabeza hacia unos meses y aunque aun sentía ese hormigueo en el estomago que poco a poco se convertia en cuchillos que se clavaban sin piedad, hoy le pondría punto y final.

-No sabes lo que dices, no volveras a encontrar algo mejor en mucho tiempo, y tiempo… no tenemos. Piensalo, necesitamos ese dinero más que nunca. ¿Tú… tú sabes las deudas que tengo? ¿Lo que puede ocurrime a mi o incluso a ti, si sigo sin pagarlas?- No volvería a dejar que me comiese la cabeza con problemas, con sus problemas. Ya no había vuelta atrás.

-Peter, ese no es mi problema, ¿Por qué coño tengo que pagar yo la mierda que tu te metes? Estoy cansada de tus vicios, cuando mi bienestar te importe más que todo eso, volveremos a hablar.- Me dirigí hacia la puerta y la abrí, invitando a aquel tipo que hacia llamarse mi pareja, saliese lo mas rapido posible, no quería volverme a topar con el en mucho tiempo, estaba demasiado cabreada.

-Sabes que soy capaz de todo, te arrepentiras.- Amenazó mientras me señalaba con la mano donde no tenia el cigarro, la izquierda, seguidamente cogió su chaqueta de cuero y salio, maldiciendo en cada paso que daba.

Cerré la puerta de un portazo haciendo notar mi furia y me desplacé hacia la despensa de medicamentos, necesitaba algo que quitase la presion y dolor cervical que aumentaba a cada minuto que pasaba.